"Y recordá / la vida / no es más que estos pedazos de nosotros / compartidos con los demás"

viernes, 16 de junio de 2017

HORACIO QUIROGA Nunca vimos en los animales de casa orgullo mayor que el que sintió nuestra gata cuando le dimos a amamantar una tigrecita recién nacida











TALLER HORACIO QUIROGA
(Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937)
EL TIGRE

     Nunca vimos en los animales de casa orgullo mayor que el que sintió nuestra gata cuando le dimos a amamantar una tigrecita recién nacida. 

     La olfateó largos minutos por todas partes, hasta volverla de vientre; y, por más largo rato aún, la lamió, la alisó y la peinó sin parar mientes en el ronquido de la fierecilla, que, comparado con la queja maullante de los otros gatitos, semejaba un trueno. 


     Desde ese instante y durante los nueve días en que la gata amamantó a la fiera, no tuvo ojos más que para aquella espléndida y robusta hija llovida del cielo. 


     Todo el campo mamario pertenecía de hecho y derecho a la roncante princesa. A uno y otro lado de sus tensas patas, opuestas como vallas infranqueables, los gatitos legítimos aullaban de hambre. 


     La tigre abrió, por fin los ojos y, desde ese momento entró a nuestro cuidado. Pero, ¡qué cuidado! Mamaderas entiabadas, dosificadas y vigiladas con atención extrema; imposibilidad para incorporarnos libremente, pues la tigrecilla estaba siempre entre nuestros pies. Noches en vela, más tarde, para atender los dolores de vientre de nuestra pupila, que se revolcaba con atroces calambres y sacudía las patas con una violencia que parecía iba a romperlas. Y al final, sus largos quejidos de extenuación, absolutamente humanos. Y los paños calientes; y aquellos minutos de mirada atónita y velada por el aplastamiento, durante los cuales no nos reconocía. 


     No es de extrañar, así, que la salvaje criatura sintiera por nosotros toda la predilección que un animal siente por lo único que desde nacer se vio a su lado. 


     Nos seguía por los caminos, ente los perros y un coatí, ocupando siempre el centro de la calle. 


     Caminaba con la cabeza baja, sin parecer ver a nadie, y menos todavía a los peones, estupefactos ante su presencia bien insólita en una carretera pública. 


     Y, mientras los perros y el coatí se revolvían por las profundas cunetas del camino, ella, la real fiera de dos meses, seguía gravemente a tres metros detrás de nosotros, con su gran lazo celeste al cuello y sus ojos del mismo color. 

     Con los animales de presa se suscita, tarde o temprano, el problema de la alimentación con carne viva. Nuestro problema retardado por una constante vigilancia, estalló un día, llevándose la vida de nuestra predilecta con él.

     La joven tigre no comía sino carne cocida. Jamás había probado otra cosa. Aún más; desdeñaba la carne cruda, según lo verificamos una y otra vez. Nunca le notamos interés alguno por las ratas de campo que de noche cruzaban el patio y, menos aún, por las gallinas, rodeadas entonces de pollos. 


     Una gallina nuestra, gran preferida de la casa, criada al lado de las tazas de café con leche, sacó en esos días pollitos. Como madre, era aquella gallina única; no perdía jamás un pollo. La casa, pues, estaba de parabienes. 


     Un mediodía de ésos, oímos en el patio los estertores de agonía de nuestra gallina, exactamente como si la estrangularan. Salté afuera y vi a nuestra tigre, erizada y espumando sangre por la boca, prendida con garras y dientes del cuello de la gallina. 

     Más nervioso de lo que yo hubiera querido estar, cogí a la fierecilla por el cuello y la arrojé rodando por el piso de arena del patio y sin intención de hacerle daño. 

     Pero no tuve suerte. En un costado del mismo patio, entre dos palmeras, había ese día una piedra. Jamás había estado allí. Era en casa un rígido dogma el que no hubiera nunca piedras en el patio. Girando sobre sí misma nuestra tigre alcanzó hasta la piedra y golpeó contra ella la cabeza. La fatalidad procede a veces así. 


     Dos horas después nuestra pupila moría. No fue esa tarde un día feliz para nosotros. 


     Cuatro años más tarde, hallé entre los bambúes de casa, pero no en el suelo, sino a varios metros de altura, mi cuchillo de monte con que mis chicos habían cavado la fosa para la tigresita y que ellos habían olvidado de recoger después del entierro. 


     Había quedado, sin duda, sujeto entre los gajos nacientes de algún pequeño bambú. Y, con su crecimiento de cuatro años, la caña había arrastrado mi cuchillo hasta allá. 

En: Cuentos para mis hijos


Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. - 

sábado, 3 de junio de 2017

NICANOR PARRA En total armonía conmigo mismo












TALLER NICANOR PARRA
(San Fabián de Alico, Región del Biobío, Chile, 5 de septiembre de 1914)
IX

Ahora que ya revelé mi secreto
quisiera despedirme de todos ustedes
en total armonía conmigo mismo
con un abrazo bien apretado
por haber llevado a feliz término
la misión que el Señor me encomendó
cuando se me apareció en sueños
hace la miseria de veintidós años
juro que no le guardo rencor a nadie
ni siquiera a los que pusieron en duda mi virilidad
sepan esos reverendos señores
que soy un hombre totalmente normal
y perdonen si me he expresado en lengua vulgar
es que esa es la lengua de la gente.





(Sermones y prédicas del Cristo de Elqui, 1977)



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miércoles, 24 de mayo de 2017

JORGE LUIS BORGES Tendré que ocultarme o que huir











JORGE LUIS BORGES
(Buenos Aires, Argentina, 1899 – Ginebra, Suiza, 1986)
EL AMENAZADO


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
     Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
     Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
     Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
     Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
     Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
     Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
     Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
     (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
     El nombre de una mujer me delata.
     Me duele una mujer en todo el cuerpo.


El oro de los tigres, 1972.





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JOAQUÍN GIANNUZZI Poesía apuntando para no errar el tiro










JOAQUÍN GIANNUZZI
(Buenos Aires, 1924 - Salta, 2004)
JOSÉ ASUNCIÓN SILVA DA EN EL BLANCO


Un círculo rojo trazado en la camisa
a la altura del pecho izquierdo, entre dos costillas
para que cruce sin error el plomo.
Tanta pulcritud de neurótico para apurar la cacería,
tanta especial delicadeza
para acabar en instantáneo y absoluto cero.
¡Tanta poesía apuntando para no errar el tiro!




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sábado, 6 de mayo de 2017

TALLER LITERARIO EN CITY BELL Y LA PLATA Noticias mayo 2017



Mis estimados todos:

Va información de los talleres literarios para CITY BELL y LA PLATA.

Para los que aún no han participado de los talleres, es necesario entrevista previa, para despejar dudas e informar de características y contenidos de los mismos.

TALLER LITERARIO EN CITY BELL, miércoles y sábados.
Calle 471 esquina 29, nº 3429, entrada por ochava, portón gris. Consultas a este mail o WhatsApp 15 613 4626.

Taller para ADOLESCENTES (13 a 17 años). MIÉRCOLES de 17 a 19 hs.
Taller para adultos. MIÉRCOLES de 19 a 21 hs.
Taller para adultos. SÁBADOS de 10 a 12 hs. (nuevo, inicia sábado 13 de mayo).


TALLER LITERARIO EN LA PLATA, martes y jueves.
Calle 51 nº 1259, casi 20. Portero eléctrico.
En La Plata no tengo internet. WhatsApp 15 613 4626.

El martes 9 y jueves 11 de mayo, de 14 a 20 hs., comienzo las entrevistas para los talleres (poesía y narrativa) en La Plata (zona Islas Malvinas, 51 casi 20). 
En este espacio aún no tengo internet, por lo tanto, esos días y en ese horario comunicarse por WhatsApp al 15 613 4626.
Los horarios de los talleres van a surgir de la charla con los posibles talleristas, es decir, ustedes determinarán los horarios a partir de las coincidencias.
Iniciamos el martes 16 y el jueves 18 de mayo. Sugerencia de horario: de 18 a 20 hs.

Otros posibles días, lo charlamos.

Toda consulta es bienvenida. Y a los interesados, vayamos combinando horario de encuentro.

Mi abrazo,

                         José María Pallaoro

sábado, 29 de abril de 2017

JUAN L. ORTIZ Las plantas bailan de alegría mojada











TALLER JUAN L. ORTIZ 
(1896 – 1978)
DIOS SE DESNUDA EN LA LLUVIA...



Dios se desnuda en la lluvia
como una caricia
innumerable.
Cantan los pájaros entre la lluvia.
Las plantas bailan de alegría mojada.

La tierra
como una hembra
se disuelve en los dedos penetrantes
con una palidez de mil ojos desmayados.

Camino bajo la lluvia, todo mojado, cantando,
hacia mirajes que huyen en un rumoroso sueño.

Lluvia, lluvia!
Desnudez del dios
primaveral,
que baja danzando, danzando,
a fecundar la amada
toda abierta de espera, quebrada ya de ardor
amarillo y largo. 


(El agua y la noche, 1924-1932)


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sábado, 8 de abril de 2017

GUILLERMO SACCOMANNO Vivimos en sociedades acorraladas por el miedo













TALLER GUILLERMO SACCOMANNO
(Barrio de Mataderos, Buenos Aires, 1948)
EL MIEDO


     Vivimos en sociedades acorraladas por el miedo. Miedo a perder el empleo, miedo al ataque en la calle, miedo a enfermar, miedo a no ser queridos, miedo alrededor y dentro de uno. Cuando veo que los escritores prefieren preocuparse por sus ventas y no por su lenguaje, cuando veo que su lenguaje se aplana en función de hacérsela fácil al lector, de no complicarle la vida, ahí es donde se detecta la agachada. Creo que muchos escritores de hoy le temen a la búsqueda en el lenguaje, a encontrarse a sí mismos porque, quizá, no les guste lo que puedan encontrar: su miedo. Y entonces prefieren continuar escribiendo en un estilo liso siempre el mismo relato.




Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. -