"Y recordá / la vida / no es más que estos pedazos de nosotros / compartidos con los demás"

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sábado, 24 de junio de 2023

VINICIUS DE MORAES Para realizarse en medio del amor y la paz


Para que me guardes siempre dentro de tu piel



TALLER VINICIUS DE MORAES
(Río de Janeiro, Brasil, 19 de octubre de 1913 - 9 de julio de 1980) 

SOBRE POESÍA

     No han sido pocas las tentativas de definir lo que es la poesía. Desde Platón y Aristóteles hasta los semánticos y concretos modernos, filósofos, críticos y así mismo los propios poetas en dar una definición del arte de expresarse en versos, viejo como la humanidad. Yo también, en artículos y críticas que ya van largos, no me pude sustraer a la vanidad de hacer mis mots de finesse (mis palabras sutiles o de agudeza) en causa propia -cosa que hoy me parece, si no irresponsable, por lo menos bastante literaria. 

     Un obrero parte de un montón de ladrillos sin significación especial sino serán ladrillos para -bajo la orientación de un constructor que a su vez sigue los cálculos de un ingeniero obediente al proyecto de un arquitecto- levantar una casa. Un montón de ladrillos es un montón de ladrillos. No existe en la belleza específica. Mas una casa puede ser bella, si el proyecto de un buen arquitecto tiene para estructurarla con los cálculos de un buen ingeniero y en la vigilancia de un buen constructor, por un buen obrero, del trabajo en ejecución. 

     Cámbiense ladrillos por palabras, póngase al poeta, subjetivamente, en la cuádruple función de arquitecto, ingeniero, constructor y obrero, y ahí tienes lo que es poesía. La comparación puede parecer orgullosa, del punto de vista del poeta, mas, muy por el contrario, ello me parece colocar a la poesía en su real posición delante de otras artes: la de verdadera humildad. El material del poeta es la vida, y sólo la vida con todo lo que ella tiene de sórdido y sublime. Su instrumento es la palabra. Su función es la de ser expresión verbal rítmica en el mundo informe de sensaciones, sentimientos y presentimientos de los otros con relación a todo lo que existe o es susceptible de existencia en el mundo mágico de la imaginación. Su único deber es hacerlo de la manera más bella, simple y comunicativa posible, de lo contrario él no será nunca un buen poeta, sino un mero lucubrador de versos. 

     El material del poeta es la vida, dijimos. Por eso me parece que la poesía es la más humilde de las artes. Y, como tal, la más heroica, pues esa circunstancia determina que el poeta constituya la leña preferida para el hogar de lo distinto, aunque lo que se muestre de salida a las visitas sea el cuadro encima de ella, o la escultura en el zaguán, o el último long-play en alta fidelidad, o la propia casa si ella fuera obra de un arquitecto de renombre. Y yo les diré el porqué de esa actitud en que no hay en eso ningún misterio, ni cualquier demérito para la poesía. Es que la vida es para todos un hecho cotidiano. Ella lo es por la dinámica misma de sus contradicciones, por el equilibrio mismo de sus polos contrarios. El hombre no podría vivir bajo el sentimiento permanente de esas contradicciones y de esos contrarios, que procura constantemente olvidar para poder mover la máquina del mundo, de la cual es el único creador y obrero, y para no perder su razón de ser dentro de una naturaleza en que constituye al mismo tiempo la nota más bella y más desarmónica. O mejor: para no perder la razón tout court (a secas). 

     Mas para el poeta la vida es eterna. Él vive en el torbellino de esas contradicciones, en el eje de esos contrarios. De no vivir así, se transformaría seguramente, dentro de un mundo en carne viva, en un jardinero, en un floricultor de especímenes que, por más bellos que sean, pertenecen antes a los invernaderos que a los hombres que viven en las calles y en las casas. Esto es al menos para mí. Y no es otra la razón por la cual la poesía ha dado a la historia, dentro del cuadro de las artes, el mayor, a gran distancia, el mayor número de santos y de mártires. Pues, individualmente, el poeta es, ay de él, un ser en constante búsqueda del absoluto y, socialmente, un permanente sublevado. De ahí que no hay por qué extrañarse del hecho de ser la poesía, para efectos domésticos, la hija pobre en la familia de las artes, y un elemento de perturbación del orden dentro de la sociedad tal como está constituida. 

     Se afirma que el poeta es un creador, o mejor, un estructurador de lenguas y, siendo así, de civilizaciones. Homero, Virgilio, Dante, Chaucer, Shakespeare, Camões, los poetas anónimos del Cantar del Mío Cid viven a base de esas afirmaciones. Puede ser. Mas para un burgués común la poesía no es cosa que se pueda cambiar usualmente por dinero, colgar en la pared como un cuadro, colocar en un jardín como una escultura, poner en un tocadiscos como una sinfonía, transportar a la tela como un cuento, una novela o un romance, ni poner en escena como un guion cinematográfico, un ballet o una pieza de teatro. Modigliani -que si estuviese vivo sería multimillonario como Picasso- podía, en la época en que moría de hambre, cambiar una tela por un plato de comida: muchos artistas plásticos lo hicieron antes y después de él. Mas yo hallo difícil que un poeta pueda jamás conseguir su deseo a cambio de un soneto o una balada. Por eso me parece que la mayor belleza de este arte modesto y heroico sea su aparente inutilidad. Eso da al verdadero poeta fuerzas para jamás comprometerse con los dueños de la vida. Su único patrón es la propia vida: la vida de los hombres en su larga lucha contra la naturaleza y contra sí mismos para realizarse en medio del amor y la paz


En Para vivir un gran amor, Ediciones De La Flor, 1968 / Traducción de crónicas: René Palacios More / Traducción de poemas: Mario Trejo / Fotos: jmp / 
Los autores y textos forman parte de estudio en ejercicios de taller, y su destino es solo para este objetivo.-

miércoles, 27 de abril de 2022

WALT WHITMAN Yo canto al cuerpo eléctrico



YO CANTO AL CUERPO ELÉCTRICO 


Yo canto al cuerpo eléctrico, 
Me abrazan los ejércitos de quienes amo y yo los abrazo, 
No han de soltarme hasta que yo vaya con ellos, hasta que les responda, 
Hasta que yo los purifique y los colme con la carga de mi alma. 

¿No es sabido que quienes corrompen su cuerpo están ocultándose? 
¿Y quienes profanan a los vivos son tan viles como quienes profanan a los muertos? 
¿Y que el cuerpo no vale menos que el alma? 
¿Y si el cuerpo no fuese alma, qué es el alma?


En Hojas de hierba, Centro Editor de América Latina, 1979 / Estudio preliminar y selección de Jaime Rest / Traducción de Jorge Luis Borges / Walt Whitman (West Hills, Nueva York, 31 de mayo de 1819 - Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892) / 

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

jueves, 16 de septiembre de 2021

RAYMOND CARVER No pido nada



TALLER RAYMOND CARVER
(EE.UU, 25 de mayo de 1938 – 2 de agosto de 1988) 

QUÉ PUEDO HACER

     Lo único que quiero hoy es echar una ojeada a esos pájaros
de fuera de mi ventana. El teléfono está descolgado 
de modo que los que me quieren no pueden dar conmigo 
y echarme el brazo por encima del hombro.
Ya les he dicho que el grifo se ha secado.
No quisieron oírlo. Siguen tratando de que las cosas 
continúen igual. En este momento no puedo soportar enterarme 
de que al coche se le ha roto otro intermitente. 
O que el remolque que creía haber pagado hace tiempo, 
ahora lo reclaman por falta de pago. O el hijo en Italia, 
que amenaza con quitarse la vida allí 
a no ser que yo le siga pagando sus gastos. Mi madre quiere 
hablar conmigo también. Quiere volverme a recordar todo 
lo que le debo. Toda la leche que tomé, 
mientras me acunaba en sus brazos
Necesita que le pague esta nueva mudanza suya. 
Le gustaría ir a Sacramento por vigésima vez. 
La suerte, toda, se ha ido al sur. Lo único que pido es 
que se me deje estar sentado un poco más. 
Cuidándome la mordedura que el perro 
me dio la otra noche. 
Y observando esos pájaros. No pido nada 
excepto tiempo soleado. Dentro de un minuto 
tendré que colgar el teléfono y tratar de separar 
lo cierto de lo falso. Hasta entonces 
una docena de pajaritos, no mayores que tazas de té, 
están posados en las ramas del otro lado de la ventana. 
De pronto dejan de cantar y vuelven la cabeza.
Está claro que notan algo.
Se echan a volar.





En Bajo una luz marina, traducción de Mariano Antolín Rato (no bilingüe), Colección Visor de Poesía, 1996 / Foto: jmp

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

lunes, 9 de agosto de 2021

CIRCE MAIA Invitación


TALLER CIRCE MAIA

INVITACIÓN

 

Me gustaría

que me oyeras la voz y yo pudiera

oír la tuya.

 

Sí, sí, hablo contigo

mirada silenciosa

que recorre estas líneas.

 

Y repruebas, tal vez, este imposible

deseo de salirse del papel y la tinta.

¿Qué nos diríamos?

 

No sé, pero siempre mejor

que el conversar a solas

dando vuelta a las frases, a sonidos,

(el poner y el sacar paréntesis y al rato

colocarlos de nuevo).

 

Si tu voz irrumpiera

y quebrara esta misma

línea... ¡Adelante!

Ya te esperaba. Pasa.

Vamos al fondo. Hay algunos frutales.

Ya verás. Entra.

 

 

En Breve sol, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2001/ Fotos: jmp

Circe Maia (Montevideo, Uruguay, 29 de junio de 1932). Vive en Tacuarembó

 

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

miércoles, 5 de mayo de 2021

PAUL CELAN La cabaña

Todtnauberg (cerca de Friburgo, Selva Negra alemana)
Fotografía de: Paco Mesa y Lola Marazuela



TODTNAUBERG

 

Árnica, alegría de los ojos, el

trago del pozo con el

dado de estrellas encima,

 

en La

Cabaña

 

escrita

en el libro

-¿qué nombres anotó

antes del mío?-

en este libro

la línea de

una esperanza, hoy,

en una palabra que adviene

de alguien que piensa,

en el corazón,

 

brañas del bosque, sin allanar,

satirión y satirión, en solitario,

crudeza, más tarde, de camino,

evidente,

 

el que nos conduce, el hombre,

que lo oye también,

 

las sendas

de garrotes a medio

pisar, en la turbera alta,

 

mojado

mucho.

 

Una caminata por la Selva Negra hasta la cabaña de escritura del filósofo
alemán Martin Heidegger; vista desde el valle alto hacia el pueblo de
Todtnauberg

 

Traducción de José Luis Reina Palazón, en Obras completas, Editorial Trotta, 2002

Paul Celan (Csernowitz, Rumanía, 23 de noviembre de 1920 - París, Francia, 20 de abril de 1970) / Fotos: El blog de CEE

 

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. -

jueves, 10 de octubre de 2019

PETER HANDKE Cuando el niño era niño
















TALLER PETER HANDKE
(Griffen, Austria, 6 de diciembre de 1942)
LAS ALAS DEL DESEO
(Der Himmel über Berlin)



Cuando el niño era niño
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente
y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño
no sabía que era niño
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué estoy aquí?
¿Por qué no allí?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo, oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad son los malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que yo soy,
no fuera antes de devenir; y que un día yo,
el que yo soy, no seré más ese que soy?




Cuando el niño era niño
no podía pasar las espinacas, los porotos,
el arroz con leche y el coliflor saltado.
Ahora se lo come todo
y no porque lo obliguen.
Cuando el niño era niño
despertó una vez en una cama extraña
y ahora, una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora sólo con suerte.
Imaginaba claramente un paraíso
y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora esta idea lo estremece.

Cuando el niño era niño
jugaba con entusiasmo,
y ahora se mete en sus cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.


Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

viernes, 26 de octubre de 2018

MARIO BENEDETTI Voy a cerrar los ojos en voz baja














TALLER MARIO BENEDETTI
(Uruguay, 14 de septiembre de 1920 - 17 de mayo de 2009)
HASTA MAÑANA

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja 

para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño

que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido

por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me lo digan cuando me despierte.

(De Próximo prójimo, 1964-1965)


POEMA FRUSTRADO

Mi amigo
que es un poeta
convocó a los poetas.

Hay que escribir un poema
sobre la bomba atómica
es un horror
nos dijo
un horror horroroso
es el fin
es la nada,
es la muerte
nos dijo
no es que te mueras sólo
en tu cama
rodeado
del llanto y la familia
del techo y las paredes
no es que llegue una bala
perdida o encontrada
a cortarte el aliento
a meterse en tu sueño
no es que el cáncer te marque
te perfore
te borre
no es tu muerte
la tuya
la nada que ganaste

es el aire viciado
es la ruina de todo
lo que existe
de todo
nadie llorará a nadie
nadie tendrá sus lágrimas

y eso es lo más horrible
la muerte sin testigos
sin últimas palabras
y sin sobrevivientes
la muerte toda muerte
toda muerte
¿me entienden?
hay que escribir un poema
sobre la bomba atómica.

Quedamos en silencio
con las bocas abiertas
tragamos el terror
como saliva helada
luego nos fuimos todos
a cumplir la consigna.

Juro que lo he intentado
que lo estoy intentando
pero pienso en la bomba
y el lápiz se me cae
de la mano.

No puedo.

A mi amigo el poeta,
le diré que no puedo.

(De Noción de patria, 1962-1963)

En Noción de patria / Próximo prójimo
Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009).



Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

viernes, 13 de julio de 2018

CRISTINA PERI ROSSI Entonces me dijeron que un poema no servía















TALLER CRISTINA PERI ROSSI 
(Montevideo, Uruguay, 12 de noviembre de 1941)
PARA QUÉ SIRVE LA LECTURA

Me llaman de una editorial
y me piden que escriba
cinco folios sobre la necesidad de la lectura

No pagan muy bien
¿quién podría pagar bien por un tema así?
pero de todos modos
necesito el dinero

así que enciendo el ordenador y me pongo a pensar
sobre la necesidad de la lectura
pero no se me ocurre nada

es algo que seguramente sabía cuando era joven
y leía sin parar
leía en la Biblioteca Nacional
y en las bibliotecas públicas

leía en las cafeterías
y en la consulta del dentista

leía en el autobús y en el metro

siempre andaba mirando libros

y me pasaba las tardes en las librerías de usados
hasta quedarme sin un duro en el bolsillo

tenía que volver a pie a casa

por haberme comprado un Saroyan o una Virginia Woolf

Entonces los libros parecían la cosa más importante de la vida

fundamental

y no tenía zapatos nuevos
pero no me faltaba un Faulkner o un Onetti
una Katherine Mansfield o una Juana de Ibarbourou

ahora la gente joven está en las discotecas
no en las bibliotecas

yo me hice una buena colección de libros
ocupaban toda la casa

había libros en todas partes
menos en el retrete

que es el lugar donde están los libros
de la gente que no lee

a veces tenía que seguirle durante mucho tiempo
las huellas a un libro que había salido en México
o en París

una larga pesquisa hasta conseguirlo

No todos valían la pena
es verdad
pero pocas veces me equivoqué
tuve mis Pavese mis Salinger mis Sartre mis Heidegger
mis Saroyan mis Michaux mis Camus mis Baudelaire
mis Neruda mis Vallejo mis Huidobro
para no hablar de los Cortázar o de los Borges
siempre andaba con papelitos en los bolsillos
con los libros que quería leer y no encontraba
por allí andaban los Pedro Salinas y los Ambrose Bierce
la infame turba de Dante

pero ahora no sabía decir para qué maldita cosa
servía haber leído todo eso

más que para saber que la vida es triste

cosa que hubiera podido saber sin necesidad de leerlos

Cuando habían pasado cinco horas yo todavía no había escrito
una sola línea
así que me puse a escribir este poema
Llamé a los de la editorial
y les dije creo que para lo único que sirve
la lectura
es para escribir poemas

no puedo decirles más que eso

entonces me dijeron que un poema no servía,
que necesitaban otra cosa.


De Playstation, 2009


     Hay dos ideales de escritora: “la poeta” (o “el poeta”) que desprecia los otros géneros porque tiene una idea muy elevada de la poesía, y una escritora que, como yo, piensa que la literatura –hasta la poesía– se expresa en diferentes formas, no exclusivamente en verso, y ni siquiera, siempre, en verso. Mi ideal es una escritura lo más abarcadora posible, y hay “asuntos” –por no decir temas-  que exigen más lo narrativo que lo metafórico, y no he querido renunciar a ellos.  Como lectora, no podría renunciar a los  cuentos de Salinger o de Saroyan, ni a la gran novela de Proust, ni a los inteligentísimos ensayos de McLuhan o de  Susan Sontag, de modo que, como escritora, he pretendido abarcar todas esas formas de expresión, pero teniendo en cuenta que la escritura es, siempre, artificio (arte hecho), es decir, creación deliberada de belleza. Aún la belleza de la fealdad o del mal. (No en vano Baudelaire tituló su poemario Las flores del mal.)
     En cuanto a la poesía, es una esencia, no una forma. Yo encuentro tanta poesía –desolada,  solitaria, final– en un cuadro de Hopper como en una película de Visconti, un grabado de Eduardo Sanz o, a veces, en el gesto de una mano, en una mirada. Como toda esencia, la poesía es irreductible: no se puede definir. No hay poesía en todos los poemas –hay más mala poesía publicada que buena  y está bien que así sea: si toda fuera buena, no podríamos distinguirla de la que no lo es–  pero a veces la hay también, y mucha, en otras formas de expresión.
     Para mí, la poesía es percepción y emoción, asuma la forma que asuma (verso, palabra, relato, escena, composición musical). Pero no cualquier percepción ni cualquier emoción. Se trata de una percepción no vulgar, de una emoción no vulgar. La poesía exige un refinamiento de los sentidos y de la inteligencia.  Como se trata de una percepción, tenemos que ser muy humildes: yo he escuchado decir que hay poesía en un gol de Ronaldinho, y para quien lo dice, eso es poesía.  La poesía está en la mirada de quien contempla, no en la cosa en sí. Está en la percepción, no en el objeto.
Para mí (la poesía) cumple dos funciones: primero, es la memoria de las emociones y de los sentimientos. Nos da la identidad contra el olvido. La segunda función es la de espejo, es el otro lado del espejo de lo real: abre las puertas para acceder a esa zona de lo íntimo a la que la novela no llega, porque cuenta hechos. A la poesía le basta con expresarlos.



Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

martes, 10 de julio de 2018

GUILLERMO SAAVEDRA Hacer hablar al instante antes de que se zambulla en el olvido

Sandro Penna








TALLER GUILLERMO SAAVEDRA
(Buenos Aires, 7 de octubre de 1960)
PENNA EN SU HORA

     Esta es la hora en que una poesía como la de Sandro Penna (Perugia, 1906-Roma, 1977) cobra todo su espesor. Porque sus versos, sencillos en apariencia, perfectos sin ninguna duda, montados a menudo sobre la música tan italiana del endecasílabo, son hijos del susurro. No el de quien no se atreve a pronunciar, pongamos por caso, su homosexualidad (Penna nunca la ocultó y eso le valió más de un disgusto), sino el de aquel que huye del énfasis porque comprende que este es enemigo de lo efímero, de lo volátil, de lo que nunca se anima a ser del todo y se resiste, no obstante, a desaparecer. Contemplativo y bohemio, pobre habitante de trenes y de bares en horas como esta, insisto, en que el día está “hecho de cosas más que de personas”, Penna es de algún modo la antípoda exacta de la intelectualidad hermética y a veces glacial de Eugenio Montale. Amigo de Umberto Saba, de Pier Paolo Pasolini y de Natalia Ginzburg, su mejor semblanza la trazó precisamente la autora de Querido Miguel, afecta como Penna a los módicos regalos del día: “De la felicidad, solo pidió las migajas y los céntimos”. Me atrevo aquí, enamorado de la hora y por lo tanto en vena amable para Penna, a una versión espontánea, más atenta al ritmo que a la literalidad, de uno de sus poemas. Lluvia, mundo y luz juegan aquí entre sí a las escondidas, presentados desde la materialidad de las palabras antes que a partir de su sentido. Y así el poema consigue su objetivo: hacer hablar al instante antes de que se zambulla en el olvido.


Las puertas del mundo no saben
que afuera la lluvia lo busca.
Lo busca. Lo busca. Paciente
se pierde, regresa. La luz
ignora la lluvia. La lluvia
ignora la luz. Las puertas,
las puertas del mundo se cierran:
cerradas al agua,
también a la luz.


Le porte del mondo non sanno
che fuori la pioggia le cerca.
Le cerca. Le cerca. Paziente
si perde, ritorna. La luce
non sa della pioggia. La pioggia
non sa della luce. Le porte,
le porte del mondo son chiuse:
serrate alla pioggia,
serrate alla luce.


Los textos forman parte de estudio en ejercicio de taller.-

miércoles, 27 de junio de 2018

MATSUO BASHŌ En los ojos de los peces









TALLER MATSUO BASHŌ
(Ueno, Akasaka, Japón, 1644 - Osaka, 28 de noviembre de 1694)
SENDAS DE OKU
(Fragmento)



(…) Salimos el veintisiete del Tercer Mes. El cielo del alba envuelto en vapores; la luna en menguante y ya sin brillo; se veía vagamente el monte Fuji. La imagen de los ramos de los cerezos en flor de Ueno y Yanaka me entristeció y me pregunté si alguna vez volvería a verlos. Desde la noche anterior mis amigos se habían reunido en casa de Sampu, para acompañarme el corto trecho del viaje que haría por agua. Cuando desembarcamos en el lugar llamado Senju, pensé en los tres mil ri de viaje que me aguardaban y se me encogió el corazón. Mientras veía el camino que acaso iba a separarnos para siempre en esta existencia irreal, lloré lágrimas de adiós:


Se va la primavera,
quejas de pájaros, lágrimas
en los ojos de los peces.


Este poema fue el primero de mi viaje. Me pareció que no avanzaba al caminar; tampoco la gente que había ido a despedirme se marchaba, como si no hubieran querido moverse hasta no verme desaparecer.



Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

lunes, 25 de junio de 2018

WALLACE STEVENS El ojo del mirlo















TALLER WALLACE STEVENS
(Reading, Pensilvania, EE.UU, 2 de octubre de 1879 –
Hartford, Connecticut, 2 de agosto de 1955)
TRECE MODOS DE CONTEMPLAR A UN MIRLO

I
Entre veinte nevados montes
lo único móvil
era el ojo del mirlo.


II
Yo era de tres opiniones,
como un árbol
sobre el que se posan tres mirlos.


III
Giraba el mirlo con los vientos otoñales.
Era su breve papel en la pantomima.


IV
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.


V
Yo no sé qué preferir,
si la belleza de las cadencias
o la belleza de las alusiones,
el silbido de un mirlo
o lo que sigue.


VI
Los carámbanos cubrían la amplia ventana
de cristales bárbaros.
La sombra del mirlo
la atravesaba, de un lado a otro.
El estado de ánimo
trazó en la sombra
un motivo indescifrable.


VII
Oh tenues hombres de Haddam,
¿por qué imagináis a pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda entre los pies
de las mujeres que os rodean?


VIIII
Yo sé de nobles acentos,
y lúcidos, inevitables ritmos:
pero sé, también,
que el mirlo estás implicado
en lo que no sé.


IX
Cuando el mirlo se perdió de vista
señaló los límites
de uno de los muchos círculos


X
A la vista de los mirlos
volando en una luz verde,
aún los alcahuetes de la eufonía
gritarían agudamente.


XI
Viajó por Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez el miedo lo traspasó,
al confundir la sombra de su equipaje
con mirlos.


XII
El río se mueve.
El mirlo debe estar volando.


XIII
La tarde entera fue ocaso.
Nevaba
y seguía nevando.
El mirlo se posaba
en las ramas del cedro.


Versión de Alberto Girri

Los poemas forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

lunes, 11 de junio de 2018

ELVIRA SASTRE La soledad es mirar a unos ojos que no te miran













TALLER ELVIRA SASTRE
(Segovia, España, 1992)
EL AMOR EN UN BOTE DE CRISTAL

La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.

Llega entonces ella, disfrazada
de pájaro, árbol y viento,
llega entonces ella, disfrazada,
atrapa una lágrima con el dedo
y la mete en un bote de cristal.

Añoro el mar,
alcanzo a decir.

No quedara hueco en el mundo en el que no existas,
me dice,
no existirá lugar alguno en el que
no te mire.
Montañas, sauces, telas de araña,
en todos tejo tu nombre,
en todos coloco tu cuerpo frente al daño.
Te llevaré, acaso,
ante el precipicio,
habré de empujarte y cogerte la mano
para que me creas.
Y solo entonces si desvío la mirada
hacia el fondo,
inquieta por lo que allí te espera,
te diré que no puedo compartir mi dolor,
que el viento me lleva a otro sitio,
que el silencio es el único lugar
en el que me quedan palabras,
que he de soltarte
para poder cogerme,
que me voy, amor,
que te quiero y que me voy queriéndote
para no quererte nunca más
y olvidar las montañas,
y los sauces,
y las telas de araña
y tu cuerpo frente al daño
que me espera ahora en otros lugares.

Y así, con el dolor de lo inevitable,
recogerás con el dedo la misma lágrima
que hoy me quitas
y volverás a dejarla sobre mi rostro,
esta vez
en la otra mejilla.

La soledad es mirar a unos ojos que no te miran.


ENSUEÑO

El tiempo sucede tranquilo.

Hay un latido en la alfombra
que descansa ajeno a su vida:
responde a cualquier nombre
que le hable con cariño.
Me pregunto si habrá respuestas en sus ojos,
si acaso piensa en quién es,
si sabrá que en su mirada
está mi vida completada.

Yo le hablo
y en él las horas son días.
Yo le miro
y él abre mi camino.
Él es mi baile y no sé si lo sabe.

Hay otro latido reposando aquí a mi lado
que no se llama rutina,
quizá ensueño se acerque
más a sus manos pequeñas.
Puede que no entienda que mi tarde descansa
cuando ella sueña,
que me bastan los balcones
o que me vuelve el sueño tan fácil
que me cuesta regresar a ese otro lugar.
Cuando la vida se vuelve tan sencilla
solo hay que imaginar la lluvia.

Aquí, el tiempo sucede tranquilo.
Ellos duermen.
Y yo imagino la lluvia
y dibujo dos rayos en los ojos.


LA PREGUNTA QUE TERMINA CON TODO

Me dijiste que debía
olvidar todo lo que me habías hecho
para que esto pudiera funcionar.

Y lo hice, amor, lo hice,
y olvidé también y sin querer
tu manera de acariciarme,
tu facilidad de hacerme reír,
tu espero al limpiarme,
el amor al cuidarme,
y te olvidé a ti entre un daño
y otro,
olvidé sin querer.

Esa pregunta que termina
con todo:
¿puedes seguir enamorada de alguien
que has dejado de querer?


Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-