![]() |
Lectura de poemas
De Son dos los que danzan, serie "Interior con pájaros"
|
"Y recordá / la vida / no es más que estos pedazos de nosotros / compartidos con los demás"
martes, 16 de octubre de 2018
jueves, 20 de septiembre de 2018
TALLER DE LECTURA DE POESÍA Y NARRATIVA ARGENTINA La Plata y City Bell
TALLER DE
LECTURA DE POESÍA Y NARRATIVA ARGENTINA
El taller es en Biblioteca San Martín, calle 22 Nº 986,
entre avenida 51 y avenida 53 de La Plata.
El mismo día (martes), pero a las 19:30 en avenida
51 casi 20, es decir,
en mi Taller
La Plata, iniciamos junto al poeta Néstor
Mux
Taller
de Lectura de Poesía Argentina.
Los esperamos.
Etiquetas:
5 Vals del hogar,
6 Taller gacetillas y noticias
viernes, 7 de septiembre de 2018
ANA MARÍA SHUA Un hombre despierta junto a una mujer
TALLER ANA MARÍA SHUA
(Buenos
Aires, 1951)
EL RESPETO DE
LOS GÉNEROS
Un
hombre despierta junto a una mujer a la que no reconoce. En una historia policial esta situación podría
ser efecto del alcohol, de la droga o de un golpe en la cabeza. En un cuento de
ciencia ficción el hombre
comprendería eventualmente que se encuentra en un universo paralelo. En una novela existencialista el no
reconocimiento podría deberse, simplemente, a una sensación de extrañamiento,
de absurdo. En un texto experimental
el misterio quedaría sin desentrañar y la situación sería resuelta por una
pirueta del lenguaje. Los editores
son cada vez más exigentes y el hombre sabe, con cierta desesperación, que si
no logra ubicarse rápidamente en un género corre el riesgo de permanecer
dolorosa, perpetuamente inédito.
Los
textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. -
Etiquetas:
2 Narrativa argentina,
Ana María Shua
martes, 21 de agosto de 2018
César Amiel, Encuentro en Taller La Plata con Néstor Mux
TALLER
CÉSAR AMIEL
(Berisso,
1965)
RESEÑA DE LECTURA
NESTOR MUX, DISCULPAS DEL IRASCIBLE
Como participantes del taller literario
"Mundo despierto" que coordina José María Pallaoro, hemos tenido el
gusto de conocer -a través de la Antología Disculpas
del irascible- al poeta platense Néstor Mux. Como reseña de trabajo
decidimos elaborar una humilde visión literaria sobre la poesía del autor.
Hemos pensado mil formas de contextualizar la
obra literaria de Néstor Mux: Si puede o no encuadrarse en las características
de la poesía clásica, o definirse como prosa escrita en versos, o si es o no conceptual....
Y, sin embargo, todas nuestras herramientas se fueron desvaneciendo a medida en
que avanzamos en la lectura.
Pues bien... Si tendríamos que expresar algo
primordial en cuanto a la experiencia literaria que descubrimos en la obra del
poeta, deberíamos de destacar "la emoción experimentada al encontrarnos
con la persona del autor".
Y esta emoción en el encuentro, se enraíza -más
allá del talento literario que disfrutamos- en la condición humana que asoma en
las letras de Nestor Mux por sobre todo otro tipo de consideración. Una poesía
que transpira honestidad artística y personal, una poesía intima que evita de
manera casi deliberada todo tipo de expresión grandilocuente. Un texto sincero,
con profundo contenido filosófico que le escapa a las grandes definiciones del
mundo -tan tentadoras y facilistas- para bucear en lo profundo de lo cotidiano
sin ninguna otra ambición.
Lo cotidiano pensado como una realidad
insondable, poniendo en duda cada una de las conductas sociales aceptadas y
respetadas: la falacia que representa el materialismo, lo ilusorio de la fama y
poder, todo los prejuicios colectivos que tenemos en cuanto a la salud mental.
Cada visión de época es interrogada por Mux en su obra, y a partir de su duda
-con una inmensa cuota de sensibilidad-, reconstruye la percepción de su mundo
en forma intima, sin ninguna vocación proclamatoria.
El mundo de Mux no difiere en apariencia del
mundo de cualquiera de nosotros: las cosas de la casa, los recuerdos de la
infancia, la escuela, el barrio, los amigos, la familia. Todo lo que a
cualquiera nos puede resultar trivial, el poeta, en cambio, lo transforma en
mensajes de vida resignificados y sustentados por dos pensamientos que se
denotan trascendentales en Mux: el respeto hacia lo femenino y el amor.
Leyendo su antología Disculpas del irascible, observamos en general un cambio en la
poesía a partir de Papeles a
consideración (2004).
En su primera parte percibimos un poeta más
ensimismado, desvelado por empatizar y definir cada una de las cosas que lo
rodea, asirse de la realidad en su puño, poesía escrita primera persona del
plural, distante, nostálgico e incomprendido.
A partir de Papeles a consideración, sentimos una poesía más iluminada, con una
visión optimista y más cosmopolita, notoriamente atravesada por el amor. Una
comunión más profunda del poeta con su mundo, textos más esperanzadores y
comprometidos. Vemos también con mayor frecuencia, poesías compuestas en
primera persona.
Y para finalizar, fuimos al encuentro
literario con el autor y resultó, para nuestro asombro, un encuentro casi
personal, un retrato de vida pintado en letras.
El encuentro
con Néstor Mux se produjo en Taller La Plata, el jueves 2 de agosto de 2018
César Amiel es
integrante del Taller Mundo despierto
Foto: A la
izquierda, parados, César Amiel, Camila, JMP y Néstor Mux
![]() |
| Antes del encuentro |
Los
textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-
Etiquetas:
7 Reseñas,
8 Encuentro con escritores,
Néstor Mux,
z César Amiel
domingo, 5 de agosto de 2018
Marcelo Steblak, Encuentro en Taller La Plata con Néstor Mux
TALLER MARCELO STEBLAK
(La
Plata, 1965)
ENCUENTRO CON NÉSTOR MUX
(ENCUENTRO CON LA POESÍA)
Por fin la espera dejó de serla. Llegó el
jueves 2 de agosto donde nos convoca el Taller Literario Mundo Despierto de
José María Pallaoro al encuentro con Néstor Mux, poeta que nació en La Plata en
1945.
Llegamos al Taller con Adriana con la
grata sorpresa de que Néstor ya nos estaba esperando junto a José María. Ese
hecho en sí mismo me pareció de una
humildad increíble, de esas personas que
trasmiten su arte sin pedir nada a cambio.
Los demás participantes: Mirta, César,
Camila y Laura, tía de Camila, fueron
entrando al departamento para comenzar un jueves distinto.
Néstor extendiendo su mano para un saludo
cordial y con algunas preguntas sobre
cada uno de nosotros producía en ese primer contacto la ruptura de la
distancia.
José María empezó leyendo un fragmento del
capítulo “Poesía y poema” del libro El
arco y la lira de Octavio Paz. Fue el disparador para una noche especial.
La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz
de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza;
ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela
este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une.
Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración,
ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la
angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia.
Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del
inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la
historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre
adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia,
sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no dirigido. Hija del azar; fruto
del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo.
Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de
lo real, copia de una copia de la idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la
infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego,
trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música,
símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo
y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal.
Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del
pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada
y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida,
hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que
no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa
de la superflua grandeza de toda obra humana!
¿Cómo no reconocer en cada una de estas fórmulas al poeta que la
justifica y que al encarnarla le da vida? Expresiones de algo vivido y
padecido, no tenemos más remedio que adherirnos a ellas —condenados a abandonar
la primera por la segunda y a ésta por la siguiente. Su misma autenticidad
muestra que la experiencia que justifica a cada uno de estos conceptos, los
trasciende. Habrá, pues, que interrogar a los testimonios directos de la experiencia
poética. La unidad de la poesía no puede ser asida sino a través del trato
desnudo con el poema.
Al preguntarle al poema por el ser de la poesía, ¿no confundimos
arbitrariamente poesía y poema? Ya Aristóteles decía que «nada hay de común, excepto
la métrica, entre Hornero y Empédocles; y por esto con justicia se llama poeta
al primero y fisiólogo al segundo». Y así es: no todo poema —o para ser
exactos: no toda obra construida bajo las leyes del metro— contiene poesía.
Pero esas obras métricas ¿Son verdaderos poemas o artefactos artísticos,
didácticos o retóricos? Un soneto no es un poema, sino una forma literaria,
excepto cuando ese mecanismo retórico —estrofas, metros y rimas— ha sido tocado
por la poesía. Hay máquinas de rimar pero no de poetizan Por otra parte, hay
poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía
sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del
azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad
creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético. Cuando —pasivo o activo,
despierto o sonámbulo— el poeta es el hilo conductor y transformador de la
corriente poética, estamos en presencia de algo radicalmente distinto: una
obra. Un poema es una obra. La poesía se polariza, se congrega y aisla en un
producto humano: cuadro, canción, tragedia. Lo poético es poesía en estado
amorfo; el poema es creación, poesía erguida. Sólo en el poema la poesía se
aisla y revela plenamente. Es lícito preguntar al poema por el ser de la poesía
si deja de concebirse a éste como una forma capaz de llenarse con cualquier
contenido. El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre
la poesía y el hombre. Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o
emite poesía. Forma y substancia son lo mismo.
Una de las primeras apreciaciones de
Néstor sobre el texto de Paz es que está muy bien. Resalta cómo los opuestos
definen con maestría lo que representa la poesía. Ostenta, según Mux, todos los
rostros y no representa a ninguno (risas de Néstor). En este fragmento, en la
primera línea, el poeta se perdió en la palabra “poder”. Él nunca advirtió
dominio sobre nada. Nos dice que la intención del poeta es crear un puente entre el lector y el escritor.
César, en ese instante, nos lee una parte de
su reseña donde hace hincapié en que la
poesía de Néstor es una catarsis de sentimientos, que transpira honestidad
artística y personal. Palabras que llegan hondamente al autor.
¿Qué es lo que hace que un texto sea un
poema?
En la naturaleza hay seres vivos:
personas, animales, plantas. El poema para ser tal tiene que ser un agregado a
esa naturaleza, tiene que estar vivo al abrir el libro. La poesía dice lo que
otros géneros no pueden decir (lo indecible). Mirta hace referencia a un poema que le gustó mucho “Posesiones”. Mux
dice que utiliza lo material (la “sartén”) como excusa para transcender, en lo
sencillo encuentra el pretexto para revelar lo que nos quiere transmitir. Y nos
lee su poema.
¿Cómo
fue tu encuentro con la poesía?
A los 18 años formé un grupo con Oteriño,
Ponce de León y Dillon, con quienes editamos una serie de cuadernillos. Fueron
aproximaciones malas a la poesía. En esos tiempos pegábamos afiches en la
calle. En ese acto de rebeldía conocí a
quien fuera mi mujer durante 33 años.
¿Por qué empezó a escribir?, preguntó
Camila. Para sorpresa de todos nos respondió que no sabía. Entonces quise saber
cuándo sintió que encontró su tono, su voz. A partir de Nosotros en la tierra (1968), dice.
César lee otro párrafo de su reseña donde
nos dice que el mundo de Mux no difiere en apariencia del mundo de cualquiera
de nosotros: las cosas de la casa, los recuerdos de la infancia, la familia. En
ese momento recuerda el poema “Remolques y memorias” que hace referencia a su
padre, lo pudo escribir 5 años después
de su muerte. Fue importante en su vida.
Dijo que recuerda que era un hombre de poco diálogo pero que cumplía muy bien
su rol dentro de la familia. A Laura cada vez que lo escucha le surge inmediatamente una emoción reparadora. Adriana comenta que ese “remolque” no es sólo
en sentido literal sino también metafórico y le menciona otro de sus poemas,
inédito aún, “Olores”. Mux detiene su mirada en el poema. Lo lee.
Sobre la poesía, Néstor comenta que el
esfuerzo tiene que ser proporcional entre el escritor y el lector. Y a su vez
lo visualiza como una naranja donde cada uno puede sacarle el jugo o no. Lo que
más le agrada es lo que el lector imagina, por eso no se siente a gusto con los
escritores herméticos porque no puede entrar ni salir de sus textos. Le agrada
la sencillez de las palabras para alcanzar la profundidad.
En distintas oportunidades, llamamos a
nuestro profesor “Palla”, y esa mención le resulta un acierto de nuestra parte.
Yo siempre lo llame Pallaoro, dijo.
¿Cualquiera puede escribir? Nace como
interrogante en el grupo. Mux sostiene que todos pueden escribir pero no todos
pueden llegar encontrar la manera de trasmitir lo que buscan.
¿Cómo aparece el poema?
Dice que nunca escribe por compromiso;
siente que algo puede ocurrir cuando un pensamiento, razonamiento lo empieza a
perseguir como una sombra. Hay que meterse de lleno cuando llega la idea y
encontrar el resquicio por donde pasar. Néstor considera que Juan José
Hernández es demasiado literario en algunos de sus poemas; no así en sus
cuentos donde realmente se muestra
sincero, por eso prefiere su narrativa.
¿Corrige mucho sus textos?
No corrijo mucho, sólo lo necesario para
encontrar el tono. Una vez finalizados mis poemas Pallaoro es uno de mis
primeros lectores como lo fue mi madre en su tiempo. Sus miradas me confirman
que lo realizado es digno de estar escrito. Una anécdota le viene a la memoria
cuando habla de las miradas. “Se encontraban varios poetas compartiendo un
asado en mi casa. Yo estaba terminando un texto en mi Lettera 22, los versos
cubrían toda la página. Se aproxima por detrás el poeta Horacio Nuñez West, y
me dice que el poema estaba en las primeras líneas. Y quedó el texto
definitivo. Se llama “Juanpedro”.
César lee su reseña y Néstor concuerda con
lo escrito sobre sus temas, la evolución de sus textos, los sentimientos. Nos
comenta que los textos crecen con uno. Allí comenzamos a nombrar poemas que nos
llegaron: “Perros atados”, “Muchachos”, “Fotografía en el hospital”. Para
ordenarnos, como en distintos momentos del encuentro, José María vuelve a las
preguntas: ¿Admirás a Fellini?
Sí,
sostuvo Mux, aprendí mucho de él. Sus películas son perfectas, a pesar de que
en vez de filmar el mar, utilizaba nylon para recrearlo. Era un gran mentiroso,
brillante. Pero a mí no me sale mentir, soy sincero. Entre escribir sobre los
cisnes en Bélgica y una situación familiar, elijo lo conocido. Algo que también
siempre nos trasmite nuestro profesor.
Pallaoro le pregunta acerca de Edgar
Bayley y el movimiento invencionista. Néstor expresa que, por supuesto, se
puede mentir en la poesía; a muchos le sale bien, pero a él, no.
José María le entrega a Néstor una
fotocopia de sus poemas inéditos, la serie “Sueños al ras del suelo”. Comienza
a leerlos haciéndonos como Adán y Eva partícipes de la creación. Deseamos que
más lectores en un futuro no tan lejano puedan disfrutar y emocionarse como
nosotros lo hicimos.
Como una extensión de este encuentro con
Néstor Mux, llega la comida y el buen vino. Y con ellos las anécdotas del poeta
que fueron estimuladas por José María Pallaoro quien lo conoce mucho.
Una de ellas fue con el que fuera su
maestro, Roberto Themis Speroni. En un comienzo Néstor le entregaba sus
poemas y éste le decía que no eran malos
sino muy malos pero que lo siguiera intentando. Roberto frecuentaba el Banco
Municipal donde trabajaba el padre de Mux. En esos encuentros ajenos al arte le
mencionó que su hijo escribía muy bien, que iba a ser un excelente poeta pero
que no se lo dijera. Su padre mantuvo su palabra hasta la muerte de Speroni.
Para Néstor fue una sorpresa y una gran pérdida a la vez.
La del Tío Coco fue la más atractiva en
cuanto al relato. Coco era el menor de 6 hermanos. Néstor nos dice que siempre
le escapó al trabajo. Recortaba del diario esquelas para su jubilación. Todos
sabíamos que nunca trabajó. Nos mirábamos y comentábamos que nunca le iba
llegar la jubilación. Para nuestro asombro al poco tiempo de morir su
jubilación le fue concedida.
Nos despedimos con un hasta pronto, después
de haber disfrutado de un encuentro con Néstor Mux, un encuentro con la poesía.
En Taller La Plata, jueves 2 de
agosto de 2018,
Encuentro con el poeta Néstor
Mux
Marcelo Steblak, integrante
Taller Mundo despierto
Los
textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-
Etiquetas:
7 Reseñas,
8 Encuentro con escritores,
Néstor Mux,
z Marcelo Steblak
jueves, 19 de julio de 2018
LAURA WITTNER Felices por error
TALLER LAURA
WITTNER
(Buenos
Aires, 1967)
EPIGRAMA
Dijiste
algo y entendí mal.
Los dos reímos:
yo de lo que entendí,
vos de que yo festejara
semejante cosa que habías dicho.
Como en la infancia,
fuimos felices por error
Los dos reímos:
yo de lo que entendí,
vos de que yo festejara
semejante cosa que habías dicho.
Como en la infancia,
fuimos felices por error
En Diario de Poesía, n° 48,
1998/99
Foto: Cuaderno de tapa azul, Jmp
Foto: Cuaderno de tapa azul, Jmp
Los
textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-
Etiquetas:
1 Poesía argentina,
Laura Wittner
viernes, 13 de julio de 2018
CRISTINA PERI ROSSI Entonces me dijeron que un poema no servía
TALLER
CRISTINA PERI ROSSI
(Montevideo,
Uruguay, 12 de noviembre de 1941)
PARA QUÉ SIRVE LA LECTURA
Me llaman de una
editorial
y me piden que
escriba
cinco folios
sobre la necesidad de la lectura
No pagan muy bien
¿quién podría
pagar bien por un tema así?
pero de todos
modos
necesito el
dinero
así que enciendo
el ordenador y me pongo a pensar
sobre la
necesidad de la lectura
pero no se me
ocurre nada
es algo que
seguramente sabía cuando era joven
y leía sin parar
leía en la
Biblioteca Nacional
y en las
bibliotecas públicas
leía en las
cafeterías
y en la consulta
del dentista
leía en el
autobús y en el metro
siempre andaba
mirando libros
y me pasaba las
tardes en las librerías de usados
hasta quedarme
sin un duro en el bolsillo
tenía que volver
a pie a casa
por haberme
comprado un Saroyan o una Virginia Woolf
Entonces los
libros parecían la cosa más importante de la vida
fundamental
y no tenía
zapatos nuevos
pero no me
faltaba un Faulkner o un Onetti
una Katherine Mansfield o una Juana de Ibarbourou
ahora la gente
joven está en las discotecas
no en las
bibliotecas
yo me hice una
buena colección de libros
ocupaban toda la
casa
había libros en
todas partes
menos en el
retrete
que es el lugar
donde están los libros
de la gente que
no lee
a veces tenía que
seguirle durante mucho tiempo
las huellas a un
libro que había salido en México
o en París
una larga
pesquisa hasta conseguirlo
No todos valían
la pena
es verdad
pero pocas veces
me equivoqué
tuve mis Pavese mis Salinger mis Sartre mis Heidegger
mis Saroyan mis Michaux mis Camus mis Baudelaire
mis Neruda mis Vallejo mis Huidobro
para no hablar de
los Cortázar o de los Borges
siempre andaba
con papelitos en los bolsillos
con los libros
que quería leer y no encontraba
por allí andaban
los Pedro Salinas y los Ambrose Bierce
la infame turba
de Dante
pero ahora no
sabía decir para qué maldita cosa
servía haber
leído todo eso
más que para
saber que la vida es triste
cosa que hubiera
podido saber sin necesidad de leerlos
Cuando habían
pasado cinco horas yo todavía no había escrito
una sola línea
así que me puse a
escribir este poema
Llamé a los de la
editorial
y les dije creo
que para lo único que sirve
la lectura
es para escribir
poemas
no puedo decirles
más que eso
entonces me
dijeron que un poema no servía,
que necesitaban
otra cosa.
De Playstation,
2009
Hay dos ideales de escritora: “la poeta”
(o “el poeta”) que desprecia los otros géneros porque tiene una idea muy
elevada de la poesía, y una escritora que, como yo, piensa que la literatura
–hasta la poesía– se expresa en diferentes formas, no exclusivamente en verso,
y ni siquiera, siempre, en verso. Mi ideal es una escritura lo más abarcadora
posible, y hay “asuntos” –por no decir
temas- que exigen más lo narrativo que lo metafórico, y no he querido
renunciar a ellos. Como lectora, no podría renunciar a los cuentos
de Salinger o de Saroyan, ni a la gran novela de Proust, ni a los
inteligentísimos ensayos de McLuhan o de Susan Sontag, de modo que, como
escritora, he pretendido abarcar todas esas formas de expresión, pero teniendo en cuenta que la escritura es,
siempre, artificio (arte hecho), es decir, creación deliberada de belleza.
Aún la belleza de la fealdad o del mal. (No en vano Baudelaire tituló su
poemario Las flores del mal.)
En cuanto a la poesía, es una esencia, no una forma. Yo encuentro tanta poesía –desolada, solitaria, final– en un cuadro de Hopper como en una película de Visconti, un grabado de Eduardo Sanz o, a veces, en el gesto de una mano, en una mirada. Como toda esencia, la poesía es irreductible: no se puede definir. No hay poesía en todos los poemas –hay más mala poesía publicada que buena y está bien que así sea: si toda fuera buena, no podríamos distinguirla de la que no lo es– pero a veces la hay también, y mucha, en otras formas de expresión.
Para mí, la poesía es percepción y emoción, asuma la forma que asuma (verso, palabra, relato, escena, composición musical). Pero no cualquier percepción ni cualquier emoción. Se trata de una percepción no vulgar, de una emoción no vulgar. La poesía exige un refinamiento de los sentidos y de la inteligencia. Como se trata de una percepción, tenemos que ser muy humildes: yo he escuchado decir que hay poesía en un gol de Ronaldinho, y para quien lo dice, eso es poesía. La poesía está en la mirada de quien contempla, no en la cosa en sí. Está en la percepción, no en el objeto.
En cuanto a la poesía, es una esencia, no una forma. Yo encuentro tanta poesía –desolada, solitaria, final– en un cuadro de Hopper como en una película de Visconti, un grabado de Eduardo Sanz o, a veces, en el gesto de una mano, en una mirada. Como toda esencia, la poesía es irreductible: no se puede definir. No hay poesía en todos los poemas –hay más mala poesía publicada que buena y está bien que así sea: si toda fuera buena, no podríamos distinguirla de la que no lo es– pero a veces la hay también, y mucha, en otras formas de expresión.
Para mí, la poesía es percepción y emoción, asuma la forma que asuma (verso, palabra, relato, escena, composición musical). Pero no cualquier percepción ni cualquier emoción. Se trata de una percepción no vulgar, de una emoción no vulgar. La poesía exige un refinamiento de los sentidos y de la inteligencia. Como se trata de una percepción, tenemos que ser muy humildes: yo he escuchado decir que hay poesía en un gol de Ronaldinho, y para quien lo dice, eso es poesía. La poesía está en la mirada de quien contempla, no en la cosa en sí. Está en la percepción, no en el objeto.
…
Para mí (la
poesía) cumple dos funciones:
primero, es la memoria de las emociones
y de los sentimientos. Nos da la identidad contra el olvido. La segunda función es la de espejo, es el
otro lado del espejo de lo real: abre las puertas para acceder a esa zona de lo
íntimo a la que la novela no llega, porque cuenta hechos. A la poesía le basta
con expresarlos.
Los
textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-
Etiquetas:
3 Poesía otras orillas,
Cristina Peri Rossi
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







